Una casa rural con alma de pueblo en el corazón de Aragón.
14 plazas, 3 plantas y mucho que cotillear.
Aquí, el ritmo lo marca el Huerva
Tosos · Aragón
Y el corazón, en Tosos
Pueblo · Plaza · Vecinas
A 40 minutos de Zaragoza
3 plantas, 7 habitaciones, 2 cocinas, 3 baños y un salón grande para eventos
Conectado en las 3 plantas. Para teletrabajo, peli o subir fotos sin cortes
Gratuito en la misma calle. Sin restricciones de zona azul
Mascotas bienvenidas en alquileres íntegros. Consulta condiciones más abajo
Adaptamos la casa según cuándo vengas: lunes a jueves para empresas y equipos de trabajo, viernes a domingo y puentes para escapadas familiares y de amigos.
El refugio para reuniones familiares y escapadas con amigos, en un pueblo auténtico.
Solución logística para equipos desplazados o estancias corporativas. Descanso real para rendir al máximo.
Hemos puesto a cada habitación el nombre de un rincón emblemático de Tosos. Para que durmáis donde vive el pueblo.
Casa centenaria de muros gruesos, de esas que la abuela llamaría "fresquita". En agosto, hasta las alparceras del pueblo se tapan con la colcha por la noche.
👇 Pulsa en cada planta para ver sus habitaciones
Arcos de ladrillo, piedra vista y cerámica pintada a mano
Nada más cruzar la puerta ya sabéis dónde estáis: arcos de ladrillo visto, paredes de piedra, suelo oscuro pulido, vigas centenarias en el techo y cerámica pintada a mano. A la izquierda, el Salón San Bartolomé; al fondo, la escalera de madera que sube a las plantas. La pared verde salvia y el espejo tallado ponen el toque de casa que se cuida con mimo desde hace generaciones.
El antiguo establo, ahora con vigas vistas y buen descanso
En los años 30 y 40, aquí dormían las mulas. Hoy, bajo esas mismas vigas de madera, dormís vosotros — y con bastante mejor colchón, todo hay que decirlo. Dos camas con cabeceros torneados, un zócalo en ocre que da calorcito a la vista y la silla tallada de los abuelos, que aquí lo bueno y antiguo no se tira: se cuida.
Curiosidad históricaVigas centenarias, arcos de ladrillo y el corazón de la casa
Lleva el nombre del primer patrón de Tosos (24 de agosto) y es el corazón de la casa. Vigas vistas, arcos de ladrillo, pared de piedra, lámparas de mimbre, cerámica decorativa y sofás de cuero para hundirse a descansar. Tele de 75" con cables HDMI y USB listos para llegar y enchufar: videoconsolas, portátiles, presentaciones o un torneo de Mario Kart hasta las tantas. Fresco de forma natural en verano y calentito con la estufa de pellets en invierno. También disponible para reuniones y eventos sin necesidad de alojarse.
Eventos · Reuniones · Tele 75\" · Estufa de pelletsAzulejo en rombo, muebles azul marino y una vidriera que no esperabas
Equipada para grupos grandes: vitrocerámica, horno, microondas, lavavajillas, lavadora, nevera y cafetera de cápsulas. Vajilla para 14, utensilios de todo tipo y básicos de despensa incluidos. Y al entrar, una vidriera de colores en la puerta que le da un toque que no te esperas en una cocina de pueblo.
No es el Ritz, pero tiene hidromasaje
Ducha con columna de hidromasaje (sí, has leído bien), encimera de mármol, calefacción y todo lo que necesitas. Que estemos en un pueblo no significa que no nos cuidemos, ¿eh?
Cabecero decapado, suelo octogonal y muebles con historia
Como el embalse a 4 km de aquí, esta habitación tiene algo que atrapa. Cama de matrimonio con un cabecero tallado en blanco decapado, cómoda antigua con sobre de mármol, apliques de latón para leer en la cama y ese suelo hidráulico octogonal que, cuando le da la luz, es para quedarse mirando.
Baldosa de flores, balconada de hierro y el lavadero del pueblo enfrente
Justo enfrente de esta habitación está el lavadero del pueblo, donde las abuelas iban a lavar — y a contarse de todo. Dentro, dos camas con cabeceros de cerezo, mesilla a juego, balconada de hierro forjado y un suelo hidráulico de flores rojas que es de los que pisan y piensan: "este no me lo cambien, ¿eh?".
Verde bosque, armario ropero con espejos y suelo de los que enamoran
Peña Tajada es una roca cortada de camino a Las Torcas: el sendero la atraviesa por el medio, y cuando pasas por dentro se te queda la boca abierta. La habitación lleva su nombre y también impone: zócalo verde bosque, cabecero decapado a juego, un armario ropero antiguo restaurado, con espejos, que es un espectáculo y baldosa hidráulica en tonos cálidos.
Sillas fraileras, reloj de péndulo y rincón de lectura
El tercer patrón de Tosos da nombre a este rincón entre habitaciones: dos sillas fraileras talladas, reloj de pared con péndulo, lámpara de mimbre y una estantería con libros para quien quiera perderse un rato. Un sitio para sentarse, leer y no hacer nada más — que también es un plan.
Azulejo de florecitas, bañera y suelo verde esperanza
Bañera para los que prefieren remojarse con calma, azulejo floral de los de antes (que aquí no se tiran) y calefacción. Si las alparceras del pueblo vieran este azulejo, dirían que es el de su casa.
Subiendo al apartamento, el arte os sale al paso
Barandilla de forja, peldaños de madera y baldosa hidráulica en el primer escalón. En la pared, una bicicleta hecha con caña por el artista local Pascual Crespo y su sombra proyectada, que parece que va a echar a rodar.
Muebles verde salvia, suelo de flores y cocina propia para vuestra planta
El apartamento tiene su propia cocina completa para no depender de nadie: vitrocerámica, horno, lavavajillas, nevera y todo lo necesario. Muebles en verde salvia, encimera oscura y un suelo hidráulico de flores en blanco y negro que le da el punto retro que nos gusta. Mesita para desayunar sin bajar a la planta calle.
Baldosa estrellada, cómoda coral y las mejores vistas de la casa
"La Uerba" es como se llama al río en aragonés, así lo llaman aquí de toda la vida. Esta habitación tiene las mejores vistas de la casa: al valle, al pueblo, a la iglesia y a la montaña. Dentro, un suelo de baldosa estrellada que es de los más bonitos que veréis, cómoda antigua pintada en color coral con espejo tallado, butaca floral y apliques de latón a ambos lados de la cama. Si hay que elegir una, las alparceras del pueblo elegirían esta.
La habitación más especialHierro forjado, zócalo teja y vistas a la peña que da nombre a todo
Desde aquí se ve la imponente Peña Chiquita, que de chiquita no tiene nada: más de 30 metros de roca asomando sobre el pueblo, lleva milenios amenazando con caerse — esperemos que no sea nuestra generación la que la vea caer. Cabeceros de hierro forjado con medallones de latón, zócalo color teja y suelo hidráulico a juego, de esos que pegan con todo porque llevan ahí más tiempo que cualquiera de nosotros.
Luz, calma y el verde de la chopera asomando por la ventana
A 10 minutos andando de Tosos hay una fuente en una chopera junto al Huerva: la Fuente Lanuza, un retiro de paz y silencio. Esta habitación lleva su nombre porque se le parece: la más luminosa del apartamento, sencilla, tranquila y con el verde de los árboles asomando por la ventana. A veces lo mejor de una habitación es que no necesita nada más.
Mesa camilla, mueble castellano y baldosa amarilla de los años 60
La segunda patrona de Tosos. El salón del apartamento independiente, con su propia televisión y todo lo necesario para descansar sin salir de vuestra planta: mesa redonda para desayunar o jugar a las cartas, mueble castellano con libros para los ratos de calma y un suelo hidráulico amarillo de los años 60 que alegra la estancia en cuanto entra la luz por la ventana.
Con bañera, bidé y todo lo que ya no se estila
Bañera, bidé (sí, de los de verdad), lavabo y suelo con cenefa. No sabemos a quién se le ocurrió poner unas baldosas con escenas de la Grecia antigua, pero oye, así te entretienes mientras haces tus cositas y dejas el móvil en el cajón, maña. El baño del apartamento independiente, para no compartir con nadie.
Te resumimos lo que vas a encontrar al llegar. Sin letra pequeña.
Para teletrabajar, ver una película, o subir las fotos del fin de semana. Sin zonas muertas, sin caídas de señal.
En la misma calle, sin restricciones. Zona azul no existe — es un pueblo, no una ciudad.
Cocinas equipadas con todo lo necesario para grupos grandes. Electrodomésticos, vajilla para 14, utensilios y básicos de despensa incluidos.
Lo necesario para llegar y soltarte: amenities, toallas y botiquín.
Juegos de mesa, cartas, libros y tele en los salones. Para tarde de chimenea sin necesidad de salir.
Os recibiremos con una botella de vino de Cariñena y unos detalles del pueblo. Para que el primer brindis lo tengáis ya servido.
🏊 En verano, pase a las piscinas. Si venís entre el 15 de junio y el 15 de septiembre y reserváis la casa entera o una estancia de 2 noches o más, os regalamos a la llegada un pase de día por persona a las piscinas municipales de Tosos. Para que paséis la tarde como uno más del pueblo.
Tarifas disponibles muy pronto
Las alparceras aún están afinando los precios. Pregúntanos sin compromiso por WhatsApp y te contamos.
Aquí lo tenéis todo claro, como debe ser. Sin letra pequeña ni cargos raros.
Política básica: mínimo 2 noches en findes, 3 en puentes. Reserva con 30% de señal por Bizum o transferencia. Cancelación gratuita hasta 15 días antes de la entrada. Para estancias de más de 5 noches, consultadnos descuento.
El salón grande de la planta calle es el corazón de la casa: arco de ladrillo visto, vigas oscuras, cerámica antigua en las paredes. Y mucho espacio para mesa larga.
Lo podéis alquilar suelto, sin necesidad de quedaros a dormir. Para una comida familiar, un cumpleaños, una reunión de empresa, una cata de vinos de Cariñena, o lo que se os ocurra.
Condiciones
En Tosos hay campo para correr, río para mojarse las patas, y mucho silencio para descansar. Vuestro perro va a estar como en casa — la suya.
Aquí no hay moqueta que manchar ni vecinos de arriba que se quejen. Solo os pedimos sentido común: recoger lo que toque en el patio y avisarnos al reservar para tenerlo todo preparado.
Actividades que organizamos en la casa o por el pueblo. Reservar con antelación, mínimo de personas según actividad.
La experiencia estrella de la casa. Una cena con misterio en la que cada comensal recibe un personaje y, entre plato y plato, hay que descubrir quién es la culpable del cotilleo maldito. Vino de la D.O. Cariñena, cena completa y un guion lleno de secretos, coartadas y mucha risa. Se adapta de 8 a 14 jugadores.
Una cata narrada que repasa a los grandes cotillas de la historia mientras se degustan vinos de la D.O. Cariñena con picoteo aragonés. Cultura, vino y cotilleo del bueno, todo en la misma mesa. Versión abierta al público también disponible.
3-4 vinos de la Denominación de Origen Cariñena maridados con un picoteo aragonés (queso, embutido, conservas locales). Sin guion, solo charla y vino. Para darle a la lengua a gusto.
Un taller para pintar y decorar tu propia maceta de barro y llevártela a casa como recuerdo. Manualidades, buen rato y algo hecho con tus manos. Ideal para grupos y familias.
Pinta y decora tus propias alpargatas para llevártelas puestas. Nos dices tu número de pie al reservar y las tenemos preparadas. Un recuerdo original y muy aragonés de vuestro paso por Casa Las Alparceras.
Y esto es solo el principio: estamos dándole vueltas a más actividades. Las alparceras nunca paran quietas.
Dos opciones según la época del año: cocina casera todo el año con Mariana, y en temporada de piscinas, paellas en la terraza de Rakelica con vistas al río.
Si no quieres encender la cocina, te las prepara Mariana — cocinera del bar del pueblo, con recetas aragonesas y rumanas. Encargo previo y todo listo cuando lleguéis.
En colaboración con el bar del pueblo. Encargo previo necesario (mínimo 24h).
Aragonesa o rumana, según el día y lo que apetezca. Sin pretensiones, con producto, y como en casa de la abuela — pero con doble pasaporte.
Las mejores paellas y fideuás del valle del Huerva.
Y para los días de carne, brasa de las que dejan huella. Saben lo que se hacen.
Cuando arranca la temporada de piscinas, abre La Rakelica, en la terraza de las piscinas municipales. Comer al aire libre con el sonido del río Huerva de fondo, una caña fría, y de postre... un chapuzón en la piscina. Plan redondo de domingo de verano.
A 5 minutos andando de la casa.
El corral todavía está en marcha, pero ya se le va viendo la cara. El porche cubierto está terminado: techo azul con las vigas a la vista, ventilador para los días de calor, sofás de cuero, mesa larga con taburetes para cuando somos muchos y una vidriera de colores que preside la pared. Ahí ya se puede estar.
Aún le añadiremos detalles, que esto se hace poco a poco. Y al resto del patio le falta verde: plantas, macetas y ese punto de sombra que lo acabe de rematar. Nada de luces de bar ni sofás de palets, tranquilos.
Para cenar al fresco, jugar a las cartas, sentarse con un vino de Cariñena en la mano y dejar que pase la tarde.
Y para los domingos de ternasco, hay asador y parrilla.
Carbón vegetal, pastillas de encendido, utensilios y limpieza posterior incluidos. Necesario si vais a usar el asador o la parrilla del corral. Si lo encargas con la reserva, lo dejamos preparado para cuando lleguéis.
El porche ya terminado y el rincón del asador, a falta de plantas y algún detalle
Estamos preparando rutas guiadas y senderos marcados por los lugares más bonitos de Tosos y su entorno. Aquí van las primeras.
Para ir sin prisa, calzado cómodo y agua en la mochila.
Duración: paseo corto · Dificultad: fácil · Salida: Casa Las Alparceras
Tosos cuenta con un hito geológico de lo más curioso: la Peña Chiquita, una chimenea de hadas. Estas formaciones —también conocidas como hoodoos— se crean por erosión diferencial: una roca dura en la parte superior actúa como un paraguas y protege del desgaste el material más blando que tiene debajo, dando lugar a una columna natural con "sombrero". Vamos, geología pura, aunque las alparceras lo expliquen de otras maneras.
Desde Las Alparceras, sal a la izquierda y toma la primera calle a la derecha hasta la carretera. Una vez allí, gira a la izquierda en dirección a Cariñena, pasa la plaza donde está la parada del autobús y toma la siguiente calle a la izquierda.
Te encontrarás de frente con una peña enorme… que aquí, con el humor socarrón aragonés, bautizamos como "Chiquita". Es de visita obligada: contempla su magnitud y hazte una foto a su lado.
¿Y se puede caer? Es la pregunta que hace todo el mundo al verla. Pues claro que sí, algún día llegará su momento… pero nadie quiere que sea en su generación. Ni en la de los nietos, ya puestos.
Continúa por la calle central a tu izquierda hasta el Peirón, donde están representados los patrones de Tosos. Sigue por la calle Mayor hasta el ayuntamiento, antiguo palacio de los Marqueses de Tosos.
Acércate después a la iglesia mayor, de origen barroco. Si tienes la suerte de encontrarla abierta —que en pueblo nunca se sabe—, descubrirás en su interior una de las joyas del Renacimiento aragonés: su retablo mayor.
Para terminar, sube hasta las calles altas y rodea la iglesia. Desde ahí podrás contemplar otras peñas del entorno… y, con un poco de suerte, alguna cabra asomada entre las rocas — que aquí también tienen sus alparceras, pero con cuernos.
Duración: paseo corto · Dificultad: fácil · Salida: Casa Las Alparceras
Sal de Casa Las Alparceras hacia la derecha y, en apenas un minuto, llegarás al río Huerva. Sigue su curso prestando atención a lo que te rodea: a tu izquierda, los árboles de ribera; a tu derecha, los huertos cuajados de las verduras típicas aragonesas. La mayoría los cuidan con mimo vecinas y vecinos jubilados de Tosos, y se nota — están como una patena.
Pronto alcanzarás una pasarela de madera. Crúzala. A partir de aquí tienes dos opciones:
Si decides seguir, camina hasta el siguiente puente y cruza en dirección al pueblo. Nada más cruzar, toma la senda que sale a la izquierda y déjate llevar por ella. Escucha: aquí cantan muchos pájaros y vale la pena pararse un momento.
Recorrerás otra zona de huertos preciosos. No cojas nada sin permiso, eh. Las alparceras y alparceros de Tosos están siempre atentos desde su ventana… y ya te digo yo que te encorren.
Cuando la senda se ensancha, puedes desviarte a la izquierda hasta una pequeña playa del Huerva, perfecta para una pausa.
De vuelta al camino ancho, gira hacia la montaña con forma de pirámide y fíjate en las cuevas que se abren en la pared. Las excavó el ser humano hace décadas —quizá siglos— para criar abejas, y hasta ellas llegaban unas sendas hoy desaparecidas. La erosión ha hecho el resto: ahora son los buitres quienes han tomado posesión de estas buitreras, ya inaccesibles. El que se mete en casa ajena, se queda con ella.
Continúa por el camino en la misma dirección. Frente a ti aparecerán los muros de un recinto rectangular: es el cementerio viejo, abandonado allá por el siglo XIX, cuando aún las alparceras de entonces andaban con pañuelo a la cabeza.
Toma el camino asfaltado en dirección al pueblo. Por el trayecto encontrarás varias columnas del antiguo viacrucis. Desde lo alto disfrutarás de una vista preciosa de los mismos huertos por los que has paseado al inicio… pero esta vez 60 metros más arriba, que ya verás cómo cambia todo desde otro punto.
Duración: paseo corto · Dificultad: fácil (con un tramo breve por carretera) · Salida: Casa Las Alparceras
Sal de la casa hacia la izquierda y toma la primera calle a la derecha. Cruza la carretera en dirección al río y enseguida darás con el lavadero, construido en los años 50 y todavía en uso — aquí venían las abuelas a lavar la ropa y, de paso, a enterarse de medio pueblo. Y aquí también acaban lanzados todos los que vienen por primera vez a las fiestas de San Bartolomé en agosto: un chapuzón obligado, lo llamamos bautismo de alparcero.
Es un rincón estupendo para refrescarse en verano: lleva una hamaca o una silla plegable y déjate acompañar por el sonido del agua. Justo al lado encontrarás unos asaderos y un pequeño parque, por si te apetece hacer unas brasas. Y si quieres rematar la pausa, baja hasta el río y remójate los pies, que en agosto se agradece como nada.
Hace poco vinieron a rodar parte de un documental aquí mismo. Las alparceras del pueblo todavía lo cuentan.
Vuelve a salir a la carretera y gira a la izquierda para dejar atrás el pueblo. Ojo aquí: este tramo se hace por el arcén, así que ve con cuidado.
Tras una subida suave de unos 5 a 7 minutos, toma el primer camino que aparezca a tu izquierda y síguelo hasta el final. Te llevará a una chopera muy agradable donde se esconde la Fuente Lanuza.
Tendrás que buscarla: a veces se camufla entre la vegetación, sobre todo después de primaveras lluviosas. No te apures — forma parte de la gracia del paseo. Una alparcera no se rinde a la primera.
Duración: paseo medio · Dificultad: fácil · Salida: Casa Las Alparceras
En Tosos no quisimos ser menos que las capitales y nos hicimos nuestra propia circunvalación… o media circunvalación, para ser sinceros. Por este camino atravesarás los viñedos del municipio y disfrutarás de unas bonitas vistas panorámicas del pueblo.
Sal de Casa Las Alparceras hacia la derecha. Al llegar al río, cruza el puente de la carretera. Enseguida, a la derecha, verás que el camino se bifurca en dos: toma el de la derecha, el asfaltado y con menos cuesta. (Está previsto que pronto lo rehabiliten, así que quizá lo pilles en obras — cosas de pueblo, todo a su tiempo.)
Sigue por él hasta llegar al camino del cementerio. Sabrás que has llegado porque te recibirán los perros de una granja cercana con sus ladridos: tranquilo, son más ruidosos que peligrosos — como alguna alparcera que tú y yo conocemos.
Llegados aquí, tienes dos opciones:
Son apenas 5 minutos más de subida y merece la pena: el banco del mirador es el lugar perfecto para sentarse, contemplar el paisaje y sacarse unas fotos preciosas con Tosos a tus pies. El nombre del banco no engaña — "Disfruta", y se obedece.
Un poco más allá del pueblo, donde manda la naturaleza.
Las seis van enlazadas. Cada excursión empieza donde acabó la anterior y sigue el camino un poco más allá. Puedes hacerlas sueltas o encadenarlas hasta donde te aguanten las piernas. De la séptima en adelante, cada ruta irá por su cuenta.
A escasos mil metros de Tosos se esconde un paraje lleno de paz, rodeado de rocas y peñascos: el azud del Huerva, la pequeña presa desde la que se toma el agua para las acequias que riegan la huerta del pueblo. De aquí salen, sin saberlo, los tomates que luego presumen las alparceras en el banco de la plaza.
Desde el puente de las piscinas, sigue recto por el camino. En la primera bifurcación, gira a la derecha y continúa caminando durante unos 12 o 15 minutos (según tu ritmo, y según lo cotilla que vayas mirando los huertos por el camino).
Llegarás a otra bifurcación: una opción sube en cuesta hacia una peña, la otra desciende ligeramente a la derecha. Toma la de la derecha y síguela hasta el final. El sonido del agua te indicará dónde parar.
Si vas en verano, llévate una toalla: el lugar invita a remojarse un rato. Eso sí, ojo al meterte: las piedras resbalan, y aquí no hay alparcera que te avise si te das un planchazo — te ríes tú solo.
🔗 Continúa donde acabó la excursión 1
Esta excursión sigue el mismo recorrido que la del azud del Huerva, con una pequeña variación. Cuando llegues a la bifurcación clave (la del azud), en lugar de bajar a la derecha, continúa hacia arriba.
En apenas dos minutos te encontrarás atravesando una roca por el medio: es la Peña Tajada, un pasadizo natural tallado en la piedra. De esos rincones que cuando los enseñas, parece que los hayas descubierto tú.
Si vas en verano, párate unos minutos en el centro y disfruta: el aire siempre corre fresco entre las paredes de roca, como un aire acondicionado natural — y este sí que no gasta luz. Un alivio en las horas de calor.
Antes de dar la vuelta, camina unos pasos más allá de la peña. Desde ahí se abren unas bonitas vistas del valle del Huerva y de la Casaza, un torreón defensivo del siglo XIV que vigila el paisaje desde hace más de seiscientos años. Si las piedras hablaran, las alparceras del pueblo ya las habrían entrevistado.
🔗 Continúa donde acabó la excursión 2
Esta excursión enlaza con la anterior. Desde la Peña Tajada, sigue avanzando hasta la siguiente bifurcación y toma el camino de la izquierda.
A los pocos metros verás otro camino que sale a la derecha: tómalo. Aquí empieza la subida — poca, pero la justa para que te acuerdes de que has venido a caminar.
Cuando alcances la parte más alta, justo antes de que el camino comience a descender, mira hacia tu derecha: allí verás recortarse el torreón de la Casaza.
Sal unos pasos del camino para asomarte al valle del Huerva. Las vistas son espectaculares: las peñas, la Casaza vigilante a lo lejos y, si miras hacia Peña Tajada, descubrirás cómo el pueblo se esconde por completo detrás de ella, como si jugara al escondite con el paisaje. Cosas de pueblo escondidizo, las alparceras lo entienden.
Desde aquí tienes dos opciones:
🔗 Continúa donde acabó la excursión 3
Esta excursión cierra un bonito circuito y enlaza directamente con la anterior. La describimos partiendo del mirador del Barranco del Olivo, donde nos habíamos quedado (y donde las alparceras menos andarinas se habrán dado la vuelta ya).
Desde el mirador, vuelve sobre tus pasos hasta la bifurcación anterior. Si vinimos por la izquierda, ahora seguimos por la derecha.
Camina por este sendero hasta encontrar, a tu izquierda, un camino que asciende. Tómalo y sube hasta lo más alto. En Tosos a este tramo le llaman "los Aliegares" — y como aquí mandan los del pueblo, así se queda.
Arriba te espera una panorámica completa de Tosos, abrazado por sus peñas.
Date la vuelta y, mirando en dirección contraria, descubrirás a lo lejos el embalse de Las Torcas y su presa. Aquí es donde toca pararse, respirar hondo, y entender por qué uno se vuelve a Tosos.
Para regresar al pueblo, toma el camino que desciende. Ten cuidado: hay bastante pendiente y las piedras sueltas se las saben todas — un bastón te será de gran ayuda.
🔗 Continúa donde acabó la excursión 4
Esta es la excursión larga de la casa, la que se hace con calma y con la cantimplora llena. Arrancamos donde nos quedamos en la Peña Tajada: cruza la peña y sigue el camino. Cuando llegues a la bifurcación de los Aliegares, en lugar de subir a la izquierda, tira por la derecha.
El camino empieza a descender y poco a poco se va estrechando hasta quedarse en una senda pegada al río. De esas en las que se va en fila india y se cotillea mirando la nuca del de delante.
Poco antes de llegar al paso de la piedra, fíjate bien en la roca: hay dos fósiles incrustados que llevan ahí unos cuantos millones de años sin que nadie les pregunte nada. Si los encuentras a la primera, ya puedes presumir el resto del fin de semana.
Levanta también la vista. Desde aquí abajo se ve, allá arriba coronando la peña, la Casaza: un torreón de defensa levantado en el siglo XIV con motivo de la guerra de los Dos Pedros, la que enfrentó a Pedro IV de Aragón con Pedro I de Castilla. Desde ahí se vigilaba todo el valle del Huerva.
Seiscientos años haciendo exactamente lo mismo que hacemos nosotras: mirar quién viene y quién va.
Justo después la senda se topa con una gran roca pegada al río, y aquí manda el agua:
Es el momento de la ruta en el que todo el mundo se calla un poco y luego lo cuenta como si hubiera escalado el Aneto.
Sigue la senda hasta cruzar un puente a la altura de la estación de aforos del embalse. A tu izquierda ya se ve la presa. Solo queda subir la cuesta y estás arriba.
Y arriba te espera el embalse de Las Torcas, con esas aguas quietas que hacen de espejo. Si el día acompaña, es el momento del baño. Aquí es donde se acaban las conversaciones y empieza el silencio bueno.
Para volver a Tosos no hace falta desandar la senda: puedes regresar por el camino asfaltado, más cómodo y más ancho. Pasarás justo al lado de la Casaza y, si te quedan fuerzas, puedes acercarte y meterte dentro de sus paredes. Merece los cinco minutos de desvío.
⚠️ A tener en cuenta: el paso de la piedra lo hacen los críos sin problema, pero no es accesible para personas con movilidad reducida. Si el río va crecido, hay que subir por encima de la roca con ayuda de la cuerda. Y en el embalse, báñate siempre con cabeza: no hay socorrista, la orilla resbala y el agua está más fría de lo que parece.
🔗 Continúa donde acabó la excursión 5
Si solo vas a hacer una ruta larga en todo el fin de semana, que sea esta. Son 12 kilómetros de ida y otros 12 de vuelta, así que hay que salir pronto, con agua de sobra y sin prisa por volver.
En Tosos, cuando alguien dice que se va al Santo, ya se sabe que no se le espera a comer.
Arrancamos en la presa de Las Torcas, donde nos habíamos quedado. Desanda unos pasos y, en lugar de seguir por el camino asfaltado hacia Tosos, en la primera bifurcación tira por la izquierda. La derecha es la de vuelta a casa, y hoy no toca.
El camino va rodeando el embalse durante un buen rato, siempre con el agua abajo a la vista. En un punto, mira a tu izquierda: al otro lado de Las Torcas se levantan los Torrejones, unas formaciones rocosas de piedra rojiza que asoman entre el pinar como si alguien las hubiera colocado ahí a propósito.
Tres peñascos plantados en mitad del monte, mirando al valle. Ya te imaginas a quién nos recuerdan.
Sigue el camino. Y sigue. Y cuando ya lleves un buen trecho, aparecen las ruinas.
Esto es Alcañicejo, aunque en Tosos todo el mundo lo llama El Santo. Es el poblado original del que descendió la gente para fundar el Tosos de hoy. Todavía se distinguen los restos de las casas y el trazado de la calle Mayor, que sigue ahí marcada entre los muros caídos.
Un pueblo entero vacío. Y aun así, uno tiene la sensación de que alguien le está mirando desde una ventana que ya no existe.
Lo que mejor se conserva es la iglesia, con su ábside gótico todavía en pie y los arcos abiertos al cielo. Es de esas ruinas que impresionan más de lo que uno espera, porque nadie te ha avisado de que estaban ahí.
Y detrás del poblado, coronando la peña, los restos de un antiguo castillo musulmán. Poca pared queda ya, pero la suficiente para entender por qué lo pusieron justo ahí: desde arriba se controla todo.
Antes de emprender la vuelta, si el cuerpo lo pide, puedes bajar al río Huerva a darte un baño. Después de doce kilómetros, no hay agua que siente mejor.
⚠️ Importante: son 24 km entre ida y vuelta, así que esta ruta se lleva el día entero. Sal temprano y calcula bien las horas de luz, sobre todo en invierno. En todo el recorrido no hay cobertura móvil ni fuentes donde llenar la botella: avisa en casa de por dónde vas, lleva agua abundante, comida, gorra en verano y calzado de monte. No es una ruta para hacer con niños pequeños ni sin costumbre de andar.
Ocho kilómetros que empiezan a lo bruto y luego se portan bien. Desde Tosos, sube por las calles de atrás rodeando la iglesia y toma el camino que arranca justo detrás de ella.
Aquí te esperan unos 20 minutos de cuesta, que serán 20 si estás en forma y alguno más si no tanto, maña. Tú sube a tu ritmo, que las vistas no se van a ninguna parte.
Al coronar la cuesta llegarás a la carretera de Tosos a Cariñena. Haz apenas diez metros por ella y coge el primer camino a la izquierda. Cuando llegues a la intersección, desvíate a la derecha para acercarte a la ermita de Santa Bárbara y verla por fuera.
Al lado hay un merendero, y aquí va el dato bueno: es uno de los mejores sitios de la zona para ver las estrellas en una noche de verano. Tanto, que en el pueblo se organiza una quedada todos los años para ver las Perseidas. Si coincides en agosto, ya sabes dónde va a estar medio Tosos con la manta y la silla plegable.
Desde aquí se abren las vistas de los pinares bajando hacia el Huerva, y al fondo asoma la montaña de la Virgen de Herrera de los Navarros, que se recorta sobre todo el paisaje.
Vuelve sobre tus pasos hasta la intersección de antes y toma ahora el camino contrario. Llegarás a un camino cerrado por una cadena: se esquiva y se continúa por él.
Y ahora mucha atención a la primera curva. No sigas por el camino grande: desde esa curva sale una senda a mano. Tómala y camina unos 8 minutos. Al final te espera el mirador del Futuro, con una panorámica preciosa del pueblo y del valle del Huerva.
¿Y por qué se llama así? Pues porque se le ocurrió a un vecino, que dijo que desde ahí se ve dónde vamos a acabar todos: el cementerio. Ahí lo tienes. En Tosos hasta los miradores tienen guasa.
Desanda la senda y sigue por el camino. Lo que viene ahora son unos 45 minutos de paseo tranquilo, con decenas de curvas entre pinares, casi todo en bajada aunque con alguna subidita suave por el medio.
Es el tramo en el que se deja de hablar. No por cansancio, sino porque no hace falta. Solo se oyen los pájaros y tus propias pisadas. Si tienes suerte, se te cruzará una cabra que sale de estampía o un corzo que se aparta en cuanto te huele. Aquí el único que cotillea eres tú, que los demás salen corriendo.
El camino desemboca en la carretera del pantano de Las Torcas, casi a la altura del torreón de la Casaza (sí, es el mismo camino por el que se vuelve en la excursión 5). Poco antes de llegar a la intersección, mira a tu izquierda: otra panorámica de Tosos y el valle de regalo.
Ya en el asfalto, tira a la izquierda. Puedes pararte en la Casaza o seguir directo hacia el pueblo. Por el camino encontrarás unos bancos mirando al Huerva: siéntate un rato, que desde ahí se ve la Peña Tajada y es el mejor sitio para rematar la ruta.
💡 Un apunte: el tiempo de 1h 40min es para andarines con costumbre. Si vas con niños, parando a ver la ermita y a hacer fotos en los miradores, cuenta con más de dos horas. Lleva agua, sobre todo en verano: la subida del principio da calor y por el camino no hay fuentes.
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Ruta de las Peñas · Sendas del Huerva · y alguna que otra sorpresa
Somos cuatro amigos enamorados de Tosos y de su entorno. De sus peñas, sus caminos, su silencio y sus vecinos. Un día decidimos que este rincón tenía que conocerse, y que la mejor forma de hacerlo era abrir una puerta y decir: pasad.
La casa es de los años 20 del siglo pasado. Se la conocía como la casa de Los Lecheros. Estaba bien mantenida, pero le hemos dado una vuelta completa: reforma general, toda la planta baja abierta, instalaciones nuevas y cada detalle cuidado para que se sienta lo que era y lo que es ahora.
Lo que no hemos tocado es lo que más vale: los suelos hidráulicos, las vigas, los arcos de ladrillo y el alma de casa de pueblo.
La casa de Los Lecheros, antes
Casa Las Alparceras, ahora
Tosos está en la Comarca Campo de Cariñena, en plena provincia de Zaragoza, rodeado de campo, viñedos y silencio. De esos pueblos donde la panadera te conoce, donde la plaza es el centro del mundo y donde aún se saluda al cruzarse por la calle.
Sobre el caserío se alzan "Las Peñas", caprichos de la naturaleza con miles de años de erosión — la más emblemática es Peña Chiquita, que de chiquita no tiene nada. A los pies del pueblo, el río Huerva. A 4 km, el embalse de Las Torcas.
Es el sitio perfecto para desconectar de verdad: nada de masificaciones, nada de prisas. Sólo el ritmo del pueblo y, eso sí, alguna que otra alparcera asomándose a la ventana.
Tosos está bien situado para hacer escapadas sin pasar el día en el coche. Esto es lo que tienes a mano:
La capital del vino. Bodegas centenarias con D.O. Cariñena, museo del vino y rutas enoturísticas.
vinos & bodegasLa cuna de Goya. Casa natal del pintor, museo del grabado y un pueblo precioso para perderse.
arte & historiaPueblo de sabor morisco coronado por su castillo, con calles estrechas, arcos cubiertos y un laberinto de bodegas subterráneas centenarias donde se cría el vino de la D.O. Cariñena. Piérdete por el casco y baja a conocer sus bodegas históricas.
mudéjar & bodegasEl pueblo viejo, parado en el tiempo desde la Guerra Civil. Sobrecoge.
memoria históricaCabecera de la comarca de Valdejalón. Merece la pena pasear por su casco para disfrutar de sus palacios renacentistas y su torre mudéjar, y acercarse a las afueras a ver la ermita románica de Cabañas. No os perdáis el Museo de los Juegos Tradicionales. Y, de paso, buen sitio para hacer compras y comer bien de menú.
patrimonio y serviciosLa capital. El Pilar, el Tubo, la ribera del Ebro. Para una escapada urbana sin alejarte demasiado.
capitalJoya medieval. Murallas, calles empedradas y conjunto histórico que merece pasarse un día entero.
conjunto históricoUna de las joyas del mudéjar aragonés, Patrimonio de la Humanidad. Pasea por su casco histórico medieval hasta la Colegiata de Santa María, con su torre octogonal, sube al castillo de Ayub para ver la ciudad desde lo alto y piérdete entre calles con olor a leña y vino.
mudéjar · Patrimonio de la HumanidadLo que todo el mundo pregunta antes de venir. Si no encuentras tu duda aquí, escríbenos por WhatsApp y te contestamos rápido.
Tosos está a unos 40 minutos de Zaragoza en coche. Sales de Zaragoza por la autovía mudéjar (A-23) dirección Teruel, tomas la salida hacia Cariñena y desde allí dirección Belchite — Tosos está señalizado. Carretera tranquila y bien señalizada. La casa está en la Calle Fuente, 1 — nada más llegar al pueblo la veis.
Sí, gratuito y en la misma calle. Es un pueblo: aparcar es llegar y parar. Zona azul no existe.
Entrada a partir de las 16:00 h y salida antes de las 12:00 h. Si necesitáis flexibilidad, consultadnos y lo miramos según disponibilidad.
Mínimo 2 noches en fines de semana y 3 en puentes (casa entera o apartamento). Las habitaciones sueltas están disponibles de domingo a jueves; fines de semana y festivos solo se alquila la casa entera o el apartamento. Para estancias de más de 5 noches, consultadnos descuento.
Cuando abramos, la reserva será sencilla y con condiciones claras: señal por Bizum o transferencia y cancelación flexible. Publicaremos todos los detalles muy pronto.
Calefacción de radiadores en toda la casa y estufa de pellets en el Salón San Bartolomé. ¿Aire acondicionado? No hace falta: la casa es centenaria, con muros gruesos de los de antes. En agosto, las alparceras del pueblo se tapan con la colcha por la noche. Además, todas las habitaciones tienen ventilador de techo.
Por supuesto. Tenemos cuna, trona y cambiador — avisadnos al reservar para tenerlo todo preparado. También hay camas supletorias disponibles si las necesitáis. La casa y el pueblo son seguros y tranquilos para familias.
Sí. El Salón San Bartolomé se alquila para eventos, comidas familiares, reuniones de empresa o cumpleaños, sin necesidad de alojarse. Con cocina disponible y tele de 75" con HDMI y USB. Tarifas disponibles muy pronto.
Sí, somos pet friendly. Solo en casa entera o apartamento, máximo 2 mascotas por estancia, con vacunas al día y aviso previo. Con un pequeño suplemento por mascota que publicaremos junto al resto de tarifas. No admitimos razas PPP.
La capacidad máxima de la casa es de 14 personas. Si sois un grupo más grande, escribidnos y os ayudamos a buscar opciones complementarias en el pueblo.
Aún estamos en obras y queda mucho cotilleo por contar. Si quieres saber fechas, precios, disponibilidad o cualquier cosa, escríbenos sin compromiso. Te contestamos rápido.
Te contestamos cuando volvamos del campo o del horno. Sin spam, sin agobios.